Las cerraduras con deadlock, dispositivo que bloquea las manillas de las puertas y los mecanismos internos de las cerraduras, impiden cualquier intento de forzar las puertas. Para evitar robos, también se dispone del sistema de alarma con doble nivel de protección: en el perímetro exterior del vehículo - mediante los sensores de las puertas y el capó, y en la alimentación eléctrica - y en el interior, a través de los sensores de ultrasonidos que detectan los movimientos en el habitáculo.